martes, 2 de enero de 2018

Que bonita que es la vida.


Yo fui un niño con muchas carencias económicas, cosa que no sabía, que mi inocencia de niño me permitía gozar de aquello que yo conocía como “El mundo”, “La vida”; Yo era feliz pero no me daba cuenta.   
Con la edad llego el estrés, el trabajo los compromisos, las deudas, la incertidumbre de mañana y aunque me situación económica avanzo para mejor en algunos momento el peso del diario vivir hacen que me desanime y vea la vida en tonos grises, es en esos momento que rememoro mi infancia, cuando era feliz y no me daba cuenta.
He ahí la clave, en volver a ser prácticos como los niños y alegrarnos por el simple hecho de vivir, de respirar, que el futuro que es incierto no nos haga perdernos del placer de estar hoy y aquí sobre este convulso mundo, de encontrar la belleza en las cosas sencillas y el amor en los gestos simples, en las cosas que no se compran como la caricia del viento y la luz de la luna.
Qué bonita que es la vida y que bonito es vivirla, ser felices por estar vivos y ser conscientes de ello
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Carlos Daniel Sequeira


2/1/2018