Con la edad llego el estrés, el trabajo los compromisos, las
deudas, la incertidumbre de mañana y aunque me situación económica avanzo para
mejor en algunos momento el peso del diario vivir hacen que me desanime y vea
la vida en tonos grises, es en esos momento que rememoro mi infancia, cuando
era feliz y no me daba cuenta.
He ahí la clave, en volver a ser prácticos como los niños y
alegrarnos por el simple hecho de vivir, de respirar, que el futuro que es
incierto no nos haga perdernos del placer de estar hoy y aquí sobre este
convulso mundo, de encontrar la belleza en las cosas sencillas y el amor en los
gestos simples, en las cosas que no se compran como la caricia del viento y la
luz de la luna.
Qué bonita que es la vida y que bonito es vivirla, ser
felices por estar vivos y ser conscientes de ello
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Carlos Daniel Sequeira
2/1/2018